Línea de investigación: Estética y Filosofía Social
Esta línea de investigación aborda y problematiza las relaciones multilaterales establecidas por la filosofía entre arte y sociedad. El concepto de mímesis en la Antigüedad griega, desde Platón en adelante, está vinculado a la paideia y a un ideal de sociedad, extendiéndose hasta Aristóteles, quien a pesar de valorizar la mímesis como arte, no la desvincula completamente de pretensiones morales, políticas y cognitivas. Entendida como producción racional del espíritu, pero también como manifestación irracional, los conceptos fundamentales de la estética (mímesis, intuición material, expresión, producción racional del espíritu) reflejan valores sociales y políticos. La disolución del triunvirato clásico, pulchrum, verum et bonum, en la estética moderna, que otorgaba autonomía al juicio del gusto, no eximió a la filosofía del papel de volver a debatir, en las fenomenologías de Sartre y Merleau-Ponty, la cuestión de la obra de arte comprometida y la responsabilidad social del artista, y a las corrientes filosóficas hegeliano-marxistas de redescubrir, siguiendo el ejemplo de la Escuela de Frankfurt, el lugar eminentemente político del arte. Así pues, esta línea de investigación estudia la estética no sólo como filosofía del arte o de la belleza artística, sino también como ámbito de la sensibilidad y la cultura, ya sea desde el punto de vista de la educación moral y política, de la justificación o la crítica del orden social, o de la elevación del espíritu humano. La creación artística y la acción política constituyen un ámbito privilegiado de discusión para las cuestiones relativas a la libertad y la racionalidad, y se abordan especialmente, por ejemplo, en el marco del proyecto ilustrado de organización racional del mundo. La fenomenología cuestiona este proyecto, especialmente la forma dominante de razón instrumental, en detrimento de las experiencias corporales y lingüísticas. Para la teoría crítica, la Ilustración se ha convertido en un mito y no ha cumplido su promesa de emancipación humana. En este contexto, la cultura y la sociedad también se examinan desde un punto de vista histórico, ya sea para relativizar un ideal de sociedad perfecta o, por el contrario, para justificar las formas culturales y sociales desde la perspectiva del progreso. La ideología tiene un aspecto estético y otro político, como en la exposición de los regímenes totalitarios, y se examina a la luz de debates como la tecnificación del arte, la cosificación y la crítica de las sociedades capitalistas y comunistas. Dentro de la crítica de la cultura, cobra protagonismo el reciente debate sobre el multiculturalismo, en el que diversas culturas marginadas reclaman su reconocimiento. A raíz de estos debates, la dimensión política pasa a primer plano, y es vital movilizar las nociones clásicas del pensamiento político que tratan de las formas de gobierno, la participación política y el ordenamiento de las instituciones.